Mostrando entradas con la etiqueta chelipedia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta chelipedia. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de septiembre de 2007

El penúltimo romántico


Mi colega andando el chaval, le jode, ya se había acostumbrado a ir conduciendo a todos lados (excesivamente), y es que en casa le han embargado el coche, ¿que por qué?, por marcharse solo a la ciudad condal, y lo que aún es peor, sin avisar, ¿que por qué lo hizo? por amor, sí señor, a cada uno le sonará de una manera, pero la historia tiene su gracia.


Vacaciones en el pueblo, con los padres y también con otro colega por si el panorama pinta demasiado desierto. A sus 19 añitos el muchacho se encuentra con otra chicuela que anda también de vacaciones en el pueblo, y tras unos días pues surge el roce, con el roce el cariño y con el cariño el noviazgo, así de rápido, pim pam ''semos novios'' y a vivir el mes de agosto como mejor se puede hacer, con buena compañía y cundiendo por diversas fiestas rurales de los alrededores de Zamora.


Pero agosto se acaba, y hay que volver, hay que despedirse, pero el chavalote no está dispuesto a desprenderse tan pronto de su novieta, imaginaros la escena a punto de partir:


-Hijo, ¿has hecho has hecho tu maleta?

-No

-¿Cómo que no?

-No me voy

-Vale, nos quedamos un día más


Mientras tanto el otro colega deseando volver a su casa tras veinte días, que a cualquiera le apetece volver a dormir en su cama, pero se aguanta sin decir nada.


Al día siguiente:


-Hijo, ¿has hecho tu maleta?

-No

-Mirada penetrante del padre al hijo

-Vale, nos quedamos otro día

En este momento el colega invitado sale de una habitación y con la paciencia ya ausente:

-¿Cuándo cojones nos vamos?

-Papá, he conocido a una chica...


Misión cumplida, el chaval se queda, y los padres vuelven con el colega invitado a casa. El muchacho pasa varios días más en buena compañía, comiendo mal, pero feliz, y con la sonrisilla de tonto que le hace estar a uno como drogado.


Pero al final hay que volver por cojones, y toca despedirse, esta vez sí. Pero el chicuelo vuelve a la carga, no puede estar una semana sin verla y realiza una maniobra peligrosa, romántica, incauta pero cuyas consecuencias le traen al pedo, porque solo quiere ver a su señorita y lleva a cabo su plan:


1. Su padre trabaja en turno desde el viernes hasta el domingo y encima se lleva el coche del hermano para arreglar.

2. Pilla el coche del padre sin decir nada.

3. Se pira a Barna diciendo menos que nada.

4. Mete al hermano mayor en un pequeño marrón.

5. Respuesta a la llamada padre: ¿dónde estás? EN BARCELONA.


Pues eso, el chaval hizo una cosa que pocos harían, ¿incauto?, ¿romántico?, lo que sea, pero con dos huevos, que son 19 años del chaval y ahora anda sin coche. Pero me quedo con la imagen del muchacho y me lo imagino cantando ''Summer Nights'' a lo Travolta y a los pillaos de sus amigos haciéndole los coros.

sábado, 16 de junio de 2007

Juan Carlos



Abriré el apartado de la ''Chelipedia'' hablando de todo un personaje, el fenómeno en cuestión es Juan Carlos, Carlitos en el pueblo de su madre, y Carlos en casa de sus padres. Amante como el que más de ese pueblo, aunque no puede visitarlo todo lo que a él le gustaría (Los fallos, Tarazona).


A Juan Carlos lo conozco desde la guardería, y encima luego fui al colegio con él, pasamos de pelearnos por una chica a ser inseparables, éramos el gordo y el flaco, pero yo dejé de ser gordo y Juan Carlos siguió siendo flaco aunque tremendamente alto.



Repetimos juntos segundo de la E.S.O, y al acabar la secundaria se decantó por la hostelería, menudo cocinero, ganador de concursos con su postre ''semifrío noche y día'' de chocolate blanco y negro. Actualmente reside en Madrid y trabaja en un restaurante de categoría, nunca recuerdo el nombre, sé que está cerca del Bernabeu.



Juan Carlos es cuanto menos un tipo peculiar, y lo ha sido siempre. Se sacó la secundaria a base de quedarse con la explicación del profesor en clase y de copiar (dos años consiguiendo sentarse al lado de la ventana y del radiador, paraíso de las chuletas, ni eso, el tío ponía el libro abierto). Un profesor de Historia lo denominó como ''monstruo histórico'' aunque ''vago y chapucero'', porque en tal materia el tío destacaba sin tocar el libro (el de clase claro). El deporte no le gustó nunca pero cuando jugaba a fútbol él siempre se pedía ser Amavisca, y celebraba los pocos goles que marcaba como lo hacía José Emilio, tenían la misma pinta de desgarbaos, le pegaba.



Fan incondicional de los ''Metallica'', lo tiene todo, artículos de coleccionista, no me lo imagino sin una de sus camisetas.



De ideología anarquista, pero solo de ideología, es moderado, siempre ha rechazado la violencia. Lleva toda la vida caminando en dirección contraria a las modas, los demás le dan igual, en ese aspecto es un antihéroe y yo admiro su personalidad, porque él se siente feliz iendo como quiere, con sus pantalones estrechos y su larga coletilla colgando de la nuca.



Pero si a Juan Carlos se le puede llamar fenómeno es porque el tío tiene chispa, porque sin duda es la persona que más me ha hecho reír, y dicen que en el mundo hace falta gente así. Ha sido capaz de hacerme llorar de risa en mis peores momentos, y me hace recordar el colegio con cariño, porque cuando se fue faltaba algo. Descarado, y ocurrente, siempre tenía la palabra preparada para que toda la clase muriera de risa. Una vez vino un fotógrafo para hacer las fotos de cada clase y gracias a Juan Carlos, en la foto de nuestra clase salimos todos con la carcajada, por no mencionar los ratos que pasé cuando nos hacían ir a misa, siempre me echaban la cantada por su culpa, por reírme. Juan Carlos podría estar trabajando en la radio o en la tele perfectamente, porque encima era un imitador cojonudo. Para cocinero con gracia Juan Carlos y no el Arguiñano.





Lo dicho, un fenómeno.

jueves, 7 de junio de 2007

Fenómenos

Ayer hablando con un amigo, el tema desembocó en los apodos con las que algunas pandillas de colegas bautizan a alguno de sus integrantes. Mi colega comentó que le jodía que a algunos les llamaran ''crack'', ''astro'', ''fiera'' y similares ridiculeces, a mi la verdad que lo que me produce es cuestionarme una cosa: ''¿por qué les llaman...?'', ¿han hecho algo que realmente valga la pena para endiosarlos?, partiendo de que pegar, ligar y meterse mierda siguen siendo cosa de mortales, yo les quito esos méritos inexistentes y se los doy a otros, que sin ser premios nobeles, su aportación a la gente que les rodea me parece más digna de tales apodos.

Puede que próximamente, y en honor a ellos hagamos una ''chelipedia'' de lo que yo prefiero llamar ''fenómenos''.